¿Violencia obstétrica o negligencia médica?

En redes sociales se desató la polémica sobre si hubo violencia obstétrica y negligencia, o ambas en la atención que recibieron una madre y un recién nacido en Sonora. 


Se criticó que los médicos hayan utilizado un garrafón adaptado para sustituir un casco cefálico y se negara la atención a la mujer.


El acceso a servicios de salud de calidad es un derecho para todos los mexicanos, derecho establecido en el 4to Artículo constitucional. Cada sexenio se define el PND, que contempla las estrategias, iniciativas y políticas públicas mediante las cuales se pretende atender las principales necesidades del pueblo mexicano y potencializar el desarrollo de nuestro país.

En materia de salud por años se ha hablado de alcanzar un modelo que garantice el acceso a los servicios, mejora de la calidad en la atención, retos y estándares por cumplir e incrementar la eficiencia y eficiencia de los mismos; pero poco se dice y menos se hace en relación a las condiciones en que laboran los servidores públicos del sector salud.

Se anuncia con entusiasmo que se ha incrementado el número de personas que cuentan con seguridad social, pero no se toma en cuenta la sobresaturación de las clínicas y hospitales.

Cuando se denuncia la negativa de atención, se señala a la asistente, al personal de enfermería y médicos, sin considerar que la capacidad de atención depende de la infraestructura, insumos, recursos materiales y humanos con los que cuentan las instituciones.

Los indicadores señalan que para garantizar la calidad de atención en los servicios, el personal sanitario no debe ser rebasado por la demanda de atención, la realidad que enfrentarnos ES OTRA.

Además de verse superados por la demanda de atención, deben ajustarse a la infraestructura y recursos materiales con los que cuentan las instituciones, teniendo que hacer gala en muchas ocasiones del ya reconocido *ingenio mexicano*, adaptando el equipo y materiales con los que cuentan. Como es el caso del hospital comunitario de Magdalena en Sonora. 


Valdría la pena preguntarnos ¿Quién o quiénes son los responsables de que se cuente con equipamiento suficiente? ¿Ustedes que hubieran hecho? Sobre la supuesta negativa de atención a la madre que resultó en el alumbramiento en el automóvil, es importante valorar la capacidad de atención de la clínica y determinar si en efecto se negó deliberadamente el servicio o no sé encontraba en condiciones de brindarse el mismo.

La respuesta de la Gobernadora Claudia Pavlovich como en muchos otros casos, fue separar inmediatamente del cargo a la directora del hospital. ¿Resuelve ésta medida la problemática, en ésta y otras instituciones?

Pero eso no lo es todo, las agresiones físicas y verbales son el pan de cada día, las clínicas y hospitales se han convertido en un campo de batalla en el que los usuarios y el personal se encuentran constantemente en conflicto.

Mientras las autoridades aseguran a la población servicios de salud de calidad y comprometen a los trabajadores a brindarlos, se les olvida facilitar las condiciones que permitan conseguirlo.


Es urgente e indispensable que la comunicación entre autoridades, personal de salud y usuarios se reconecte, debe existir claridad en cuanto a la capacidad de atención de las instituciones, las obligaciones del personal y los derechos de los usuarios.

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