Tres años de obscuridad en la UNAM

Hoy se cumplen 3 años de que la Junta de Gobierno de la Universidad Nacional Autónoma de México nombro rector a Enrique Graue, médico oftalmólogo y ex director de la Facultad de Medicina de la máxima casa de estudios.

 

Hace tres años logro colarse a la terna para la rectoría, compitiendo por dicho cargo Rosaura Ruiz y Sergio Alcocer, sin duda los favoritos para dirigir la universidad más importante del país. Como es tradición en esta institución, para evitar la polarización de los universitarios, siempre escogen un tercero, de bajo perfil y que no pueda ocasionar mayores problemas para dirigir a los universitarios, por ejemplo, el ex rector Octavio Rivero, quien vivió en carne propia el movimiento estudiantil de 1968 y que al final de su primer periodo como rector, los pumas pendían con insistencia que repitiera otros cuatro años, cosa que no pasó y al poco tiempo de haber concluido su encargo falleció.

 

Situación que no está repitiéndose con Graue en definitiva. Durante estos tres años que ha estado a cargo, su administración se ha visto envuelta en escándalos, principalmente de seguridad dentro del campus principal y por su actuar tibio e improvisado ante estos hechos.

 

Feminicidios, asesinatos, suicidios, venta de droga, ataques porriles, desestabilización del bachillerato y errores en examen de aplicación han sido las notas por las que ha sobresalido la UNAM en los últimos tres años.

 

A seis meses de haber asumido la rectoría de la UNAM, el doctor Enrique Graue se encontró con el primer gran problema, en mayo de 2016, fue asesinado bajo el puente de la facultad de química Jaime Barrera, el jefe de servicios generales de dicha dependencia.

 

Un año después, se presentaría el feminicidio de Lesvy Osorio, estudiante de 22 años que fuer ahorcada por su novio al interior de Ciudad Universitaria.

 

En julio del año pasado, fue expuesta la red de narcomenudeo que opera al interior de Ciudad Universitaria, misma que tenía varios puntos de distribución como los frontones, los bigotes, el camino verde y el espacio escultórico, ante estos hechos la UNAM decidió repudiar los hechos.

 

En agosto de 2017 un reportero fue agredido y golpeado por narcomenudistas, cuando estos descubrieron que portaba una cámara oculta, el periodista quería retratar cómo, después del escándalo armado meses antes, seguía siendo fácil conseguir droga en el campus principal, a plena luz del día y sin que la autoridad universitaria interviniera. ¿Qué hizo la administración de Graue? Condenar los hechos y llenar de horribles rejas negras toda Ciudad Universitaria.

 

Sin embargo, esta medida improvisada no fue impedimento para los vendedores de droga, entre reja y reja seguían esparciendo su producto, a plena luz del día, con el conocimiento de todos los universitarios y sin que las autoridades intervinieran, como resultado de esta negligencia, una balacera entre carteles se desató en CU en febrero de este año, dejando como saldo dos muertos. ¿Qué hizo la UNAM? Condenó “enérgicamente” estos hechos.

 

Pero también las unidades periféricas se han visto envueltas en estos escándalos, tales como el asesinato de una profesora a la salida del estacionamiento de la FES Acatlán, el suicidio de tres jóvenes de la Escuela Nacional Preparatoria número 3 y la presunta violación de una alumna por parte de un empleado de una cafetería del CCH Vallejo.

 

El tres de septiembre de este año, activistas del CCH Azcapotzalco fueron atacados con petardos, bombas molotov, botellas y palos, por grupos porriles en la explanada de la rectoría de la UNAM, esto mientras intentaban entregarle una copia del pliego petitoria al rector Enrique Graue. Días después se supo que las autoridades universitarias sabían de la presencia de porros en las inmediaciones de Ciudad Universitaria, horas antes de que llegara el contingente de quejosos y aun así no hicieron nada. ¿Qué hizo la autoridad? Aparte de expulsar por equivocación a un alumno que ni si quiera estuvo el día de los hechos, pues lamentó y condenó lo sucedido.

 

Por cierto, el CCH, es la dependencia de la UNAM que más despreciaba Enrique Graue antes de ser rector, pues muchos Consejeros Universitarios escucharon en reiteradas ocasiones como se refería a la institución que tiene la matricula más grande dentro de la Universidad que ahora dirige, incluso le hizo sentir su pesar a los entonces directora y Director General de aquel entonces. Me imagino, que el bachillerato de Pablo González Casanova, sigue siendo el pesar de Nuestro Señor Rector.

 

En cuestiones académicas, la UNAM no ha sobresalido, por el contrario, se ha mostrado en lugares cada vez más lejanos en el rankin de las universidades a nivel mundial, incluso en algunos, el Tec de Monterrey se ha colocado como la mejor universidad de México, dejando a la máxima casa de estudios en segundo lugar. Tal parece que el poco avance que ha tenido la institución orgullo del país ha sido por el trabajo de las administraciones de Juan Ramón de la Fuente y de José Narro Robles.

 

Lejos se ve que Enrique Graue pueda repetir un segundo periodo con todos estos antecedentes, y por el bien de esta noble institución esperamos que así sea. La pregunta ahora será ¿Quién podría ocupar su lugar? ¿Intentará llegar nuevamente Sergio Alcocer ahora que la administración federal va de salida? O ¿Rosaura Ruiz dejará la secretaría de educación de la Ciudad de México para contender nuevamente por la rectoría de la UNAM? A un año de que esto suceda, el panorama sigue siendo incierto.

Alonso Huitrón

Director General Doña Política

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