¿Quién fue Enrique Rébsamen?

Pues esta semana hemos escuchado mucho el nombre de Enrique Rébsamen por la tragedia ocurrida al sur de la Ciudad de México, en la escuela donde varios niños que tomaban clases perdieron la vida al colapsar el edificio tras del sismo ocurrido el pasado 19 de septiembre.

Además, ayer 21 de septiembre se reportaba que en una calle, que lleva el mismo nombre, Enrique Rébsamen, estaba a punto de colpasar un edificio con una mujer atrapada, ¡Qué salado estuvo este señor! Pero ¿Quién es? Yo te lo cuento.

Enrique Rébsamen

Enrique Rébsamen, fue un educador mexicano nacido en Suiza cuyas reformas educativas influyeron de manera decisiva en el sistema educativo actual de México.

Llegó a México para encargarse de la educación de los hijos de un comerciante en León.

Después vivió en la Ciudad de México, donde entabló amistad con pensadores importantes de la época, entre ellos Ignacio Manuel Altamirano.

El entonces Presidente de la República, Porfirio Díaz, se interesó por el trabajo de Rébsamen y lo recomendó con el Gobernador de Veracruz, Juan de la Luz Enríquez, quien manejaba un proyecto educativo estatal de grandes alcances.

En 1886 el Gobernador Enríquez encargó a Rébsamen la creación de una escuela normal en Xalapa y una escuela experimental anexa, que comenzaron a funcionar al siguiente año con veinticinco estudiantes. En ella formó, con las estrategias educativas más modernas de la época, maestros que ejercieron en diferentes lugares del país, modificando la enseñanza primaria.

Participó en los Congresos Nacionales de Instrucción Pública de 1889 y 1890, en los que Justo Sierra Méndez fungió como presidente y Rébsamen como vicepresidente; en ellos aportó elementos muy importantes relacionados con la organización y el funcionamiento de las escuelas.

Su trabajo sentó las bases del normalismo mexicano bajo la premisa de que, según sus palabras:

“…lo que caracteriza a la escuela normal es la aplicación teórico-práctica de la doctrina para formar hombres y para formar ciudadanos, siendo esta doctrina científica y práctica…”

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